Comenzaron en 2005 antes del anuncio oficial en 2006, incluyeron pactos políticos y siguieron tras el atentado de ETA en Barajas en 2007
Republica.es
Última actualización 30/03/2011@04:08:05 GMT+1
Rafael Halcón | Las actas de las negociaciones celebradas entre ETA y el gobierno de Zapatero redactadas por el negociador etarra, Javier López Peña, Thierry, y publicadas por el diario El País rebelan que el presidente Zapatero actuó al margen de la legalidad y engañó a los españoles sobre el desarrollo y contenido del proceso.
Una vez que los citados documentos revelan que la negociación comenzó en junio de 2005 y no a partir de junio de 2006, como lo anunció Zapatero, que en las conversaciones hubo concesiones y pactos políticos, y que la negociación continuó hasta junio de 2007, a pesar de que Zapatero anunció el 30 de diciembre de 2006 y tras la bomba de ETA en Barajas que habían sido suspendidas, y su ministro de Interior, Rubalcaba, puntualizó diciendo que habían sido “liquidadas”.
En la negociación política inicial incluyó el alto el fuego de ETA y la disposición de Zapatero a hablar de todo lo que ETA o Batasuna consideraran necesario, como lo que luego se demostró con favores a la situación de De Juana Chaos, a los presos de ETA enfermos y trasladados a El País Vasco, o al cese del fiscal Fungairiño en la Audiencia Nacional, la participación de Batasuna en las elecciones, la autodeterminación bajo la frase del “derecho a decidir” de los vascos, incluso la integración del País Vasco y Navarra a lo largo de un proceso donde se incluía un organismo coordinador de las dos comunidades autónomas. Y sobre todo el compromiso del Gobierno de Zapatero a bajar la guardia policial frente a ETA, como ocurrió en el caso Faisán, llegándose a decir que el único obstáculo para ello podría venir de los jueces, el PP y las víctimas de ETA que podrían interferir en este compromiso oficial de brazos caídos de la fiscalía y de las fuerzas de seguridad del Estado.
Todo un fraude a los españoles y una violación de la ley por mas que, tras el fracaso de las negociaciones, las conversaciones y pactos políticos con ETA quedaran en suspenso, porque Zapatero en su declaración oficial de junio de 2006 donde anuncio el inicio de la negociación había declarado: “la democracia no va a pagar ningún precio político por alcanzar la paz”. Aunque en dicha comunicación y añadía un guiño a ETA; “el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente”, en clara alusión al derecho de autodeterminación.
Ataque en tromba del PP
Las importantes revelaciones de las actas del etarra Tierry han provocado un ataque en tromba del Partido Popular en contra del ministro del interior, Rubalcaba, al que el PP ha pedido que comparezca ante el pleno del Congreso de los Diputados, pero sorprendentemente excluyendo a Zapatero de la primera responsabilidad en todo ello, aunque Rajoy ha añadido que si Rubalcaba no aparece entonces pedirán la comparecencia de Zapatero.
En sus declaraciones, Rajoy dijo que “El Gobierno actuó al margen de la ley” y que “España no merece un gobierno que le mienta” repitiendo la misma frase que usó el propio Rubalcaba en la víspera de las elecciones de 2004 y tras los atentados del 11-M en Madrid, utilizando entonces el terrorismo islámico y los errores y mentiras de Aznar para lograr el vuelco que llevó a Zapatero a la presidencia del Gobierno.
En la contundente reacción del PP a las revelaciones del etarra Tierry –que el PSOE y el ministerio de Interior han querido anular diciendo que ETA carece de credibilidad-, sorprende que los populares no hayan puesto por delante de Rubalcaba al propio presidente Zapatero que es a todas luces el autor principal y responsable de todo esto por mas que su ministro de Interior, Rubalcaba, fuera colaborador necesario y cómplice directo en todas las iniciativas, aquí incluido el caso faisán y todo el proceso negociador.
Sobre todo cuando Zapatero ha sido, desde su llegada a Moncloa, el líder de esta operación con la que pretendía pasar a la Historia de España, incluyendo su modelo de “la España plural” o confederal, ofreciendo al País Vasco y a Cataluña –como se vio en el Estatuto catalán, una salida a sus pretensiones independentistas que en un primer paso se quedarían en confederadas, una vez que Zapatero había considerado a la nación española “discutida y discutible”.
Efectos en la campaña electoral
La apertura del frente de ETA por causa de la revelaciones de Tierry y del caso faisán dan una nueva dimensión a la campaña electoral del próximo 22 de mayo, y podría tener alguna incidencia en el proceso de sucesión de Zapatero en el que el PP –y los medios ultra conservadores- están empeñados en eliminar al vicepresidente Rubalcaba de la sucesión de Zapatero y favorecer el ascenso de Chacón, una vez que consideran que la ministra de Defensa no está en condiciones de soportar un mano a mano con Rajoy.
Rubalcaba, visiblemente abrumado, declaro ayer que el se “siente orgulloso de lo ocurrido en ese proceso” porque en su opinión nunca se fiaron de ETA y ello permitió luego la acción eficaz de la policía.